Descripción
Cada faceta revela una naturaleza en movimiento, esculpida lentamente en formas únicas e impredecibles. Entre la rugosidad y la suavidad, sus ricas texturas inspiraron a Lalique a plasmar esta esencia en cristal.
A través de jarrones y cuencos, Lalique transpone la elegancia pura del sílex en creaciones refinadas. El cristal pulido satinado, trabajado con múltiples acabados, juega con la luz, los contrastes y los reflejos.
Cada pieza se convierte en un homenaje a la memoria viva de la Tierra, equilibrando fuerza y poesía.




